martes, 25 de diciembre de 2007

Saludos

Perdón amigos; lo mandé como archivo adjunto pero no salió. Aquí va:

EL ABOGADO.
 
Una tarde un famoso y acaudalado abogado iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo cesped. Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar.
Le preguntó a uno de ellos:
- ¿Por qué están comiéndose el césped, muchachos?-
- No tenemos dinero para comida. - dijo el pobre hombre - Por eso tenemos que comer césped.

- Bueno, entonces vengan a mi casa que yo los alimentaré - dijo el abogado.
- Gracias, don, pero tengo esposa y dos hijos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.
- Que vengan también, - dijo el abogado. Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:
- Usted también véngase, mi amigo.
El hombre, con una voz lastimosa dijo: - Pero, Señor, yo también tengo esposa y SEIS hijos conmigo!
- Que se vengan ellos también, me gustará cuantos más sean. - respondió el abogado.
Entraron todos en el enorme y lujoso coche, lo que no fue fácil, aún para uno tan grande como la limusina. Una vez en camino, uno de los pobres tipos miró al abogado y le dijo: - Señor, usted es muy bueno. Gracias por llevarnos a todos.
El abogado le contestó: -¡Hombre, no tengan vergüenza, estoy feliz de hacerlo! Van a ver que les va a encantar mi casa....
¡El césped está como de metro y medio de alto!

Moraleja: Cuando creas que un abogado te está ayudando, piénsalo dos veces.

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