martes, 2 de febrero de 2010

HISTORIAS DEL TIEMPO DE ÑAUPA (II) -Ang-

Cuando cursaba  2do. año del industrial,  había logrado comprarme un tester marca Hansen. Si mal no recuerdo,  modelo fn. Además tenía un soldador Hercas de esos grandes y algún metro de estaño. Ya habíamos armado la famosa radio en el taller de 1er año; que lo conté en otro spot. Por lo cual,  poseía una pinza de punta, un alicate, un manual de válvulas RCA y algún par de destornilladores. Ese era "mi ajuar"... También tenía unos pocos componentes: algunos capacitores, una que otra resistencia y no recuerdo que más.

En mi barrio de El Palomar,  los padres de mis amigas, sabían que yo iba a un industrial y que estaba estudiando Radio y Televisión. Lo digo así porque en ese entonces,  si se aprobaba el 3er. Año,  nos daban  un título (yo lo recibí), de "Experto en Radio y TV". Después se podía seguir para ser técnica, perdón "técnico".

 Las madres de mis amigas,  no me miraban con buenos ojos. Decían que si yo iba a una escuela de varones, por ende, era "Una Varonera".

 

El barrio era sumamente modesto, recién se estaba formando. Las casitas a medio construir, terrenos baldíos, calles de tierra, hermosos eucaliptos que hoy día, ya no existen... Los vecinos, si bien eran propietarios, en su mayoría eran obreros que con gran esfuerzo, compraban los materiales y ellos mismos construían sus casitas durante los fines de semana.

 

Yo tenía una amiga, Yoli,  que vivía enfrente de mi casa y sus padres trabajaban ambos todo  el día. Él,  obrero en una fábrica metalúrgica y la madre,  cosía camisas para un taller durante largas jornadas; siempre inclinada en su vieja Singer. Con gran sacrificio habían comprado un Televisor. ¡Estaban enloquecidos con su nueva adquisición!.

 Al caer la tarde, la familia,  se sentaba  alrededor de la TV y empezaba la ronda de mate y tortas fritas. Eran oriundos de la Provincia de Entre Ríos, así que el mate circulaba horas, sin parar.

 

Muchas veces yo participaba junto a Yoli y otras amigas,  de esas reuniones. Para esa familia tan modesta y generosa, compartir lo que tenían era su forma de vida y  el televisor,  era un aparato vital para ese fin.

 

Un día,  suena con insistencia el timbre de mi casa. Cuando abro la puerta, me encuentro con el padre de Yoli. Traía una terrible cara de desesperación. Tartamudeando por lo nervioso que estaba, me contó que se  había roto el televisor, que no andaba más. Si por favor yo podía ir a verlo. Me asombré que me  pidiera eso y le expliqué que todavía  no sabía arreglar esos aparatos, que era una "novata total". Me rogó tanto y tanto para que lo intentara,  que me dio lástima y advirtiéndole que casi seguro, no iba a poder arreglarlo, tomé mis herramientas, mi  tester Hansen y allá fuimos. 

 

Me ayudó a mover el enorme aparato... pesaba muchísimo.

 Medí fusible: OK.

 Sacamos el gabinete, lo desarmé y empecé por ver la fuente de alimentación. Iba midiendo con mi tester hasta donde había tensión y pensando: - ni loca voy a encontrar el problema.  Le voy a tener que decir que busque a alguien-   De pronto,  encontré que donde tenía que haber tensión, no la había. Mi tester marcaba: cero. ¡La falla! Ya no recuerdo muy bien como era el tema específico (hace de esto fácil, más de 45 años), se que una resistencia estaba quemada, que fui a casa y encontré una para reemplazarla y que con mi increíble  soldador Hercas, la cambié. Enchufé el televisor y anduvo. (¡¡¡Yo tenía mucha suerte!!!).  El padre de Yoli, no sabía cómo agradecerme. Me quería pagar, como yo no aceptaba, me ofrecía de todo: café, jugo, galletitas...  ¡¡Yo estaba tan contenta!!... Sentía que el mejor pago ya me lo había hecho: Tenerme fe en que  Sí,  podía arreglarlo, cuando ni yo me la tenía. Fue muy gratificante.

 

Enseguida se supo en el barrio y las madres de mis amigas dejaron de llamarme: "La Varonera". Ahh, por suerte nadie más me llamó a hacer reparaciones...

3 comentarios:

Daniel Geoghegan dijo...

Angélica,
Porque le llamas suerte, si no sabias lo que estabas haciendo, nunca hubieras encontrado el problema!, por otro lado, como sabias que la resistencia estaba quemada?, simplemente porque sabias que por ahí estaba el problema!, estabas preparada para eso y tal vez no lo sabias?, muchas veces nos enfrentamos a pruebas difíciles y si los demás pueden, yo también puedo, y si yo puedo, los demás también pueden.
Con ese lema, y con 11 horas de entrenamiento, volé solo por primera vez un avión!, y con 50 años de practica, nunca pude aprender a bailar…jajaja
Besos
Danny

daniel kritz dijo...

Angelica
Si te puedo agregar alguna que otra historia, te digo que en segundo anio, puse de puro caradura un cartelito en la puerta de casa- eso previa compra de unos libritos : "Arregle radio en 15 dias" tambien el de tv y el de radio a transistores- estos libritos traian una lista de fallas tipicas y creelo o no consegui arreglar todo lo que me traian- Pero una ves me llamaron a ver la radio de un viejito nonogenario (asi se dice) que tenia una radio de esas de capilla de lo anios 20 - media como 80 cmm de altura y pesaba como los demonios.
Me la lleve a casa con riesgos de herniarme- era un modelo anterior al superheterodino- creo que se los llamaban super sintonizados o algo asi con un monton de capacitores variables y las valvulas que creo que eran de las que hizo Edison.
El defecto era una cagadita de raton que hacia cortocircuito entre los terminales del potenciometro de volumen-
Le lleve la radio al anciano y como era un pobre jubilado, no le cobre nada.
Asi que lo que gane fue un buen dolor de espaldas y la sonrisa del viejito.

toni dijo...

Que buenas historias muchachos. Es un placer leerlas.

Un gran abrazo